CAPITULO 23
Con desesperación corrió de su casa sin
avisarle a su pareja, solo corrió y corrió hasta que pudo tomar un taxi las
palabras claras y temerosas de su madre retumbaban su cabeza <Hay alguien
intentando entrar a la casa> llegó con la respiración muy agitada hacía
el edificio de apartamentos que quedaba lejos de donde vivía, muchas veces le
dijo a su madre que podrían vivir los tres juntos sin problema alguno pero ella
rechazó la idea porque prefería darles y tener su propio espacio. Subió de prisa
las escaleras porque no estaba dispuesta a perder unos segundos llamando al
elevador ahí fue cuando se dio cuenta que había salido de casa con las
pantuflas puestas y entonces se encontró con una figura recostada de manera
fetal sobre la entrada a su casa parecía una persona ebria pues apenas podía
escuchar un balbucear, se armó de valor y le enfrentó.
-Hey… ¡Hey usted! ¿Qué se
supone que está haciendo ahí tirado? –dijo con la voz fuerte sonando
segura y acercándose para darle una patada no tan fuerte a aquel bulto. -¡¿No
ha escuchado?!
El bulto se giró quejándose
de dolor y quejándose sobre que él no debía ser tratado así si no había hecho
absolutamente nada más que “protegerla” y ver por su futuro, ahí fue cuando Claudia
abrió los ojos completamente ante la sorpresa de tener ahí a sus pies al
Profesor Lee Jinki, un Jinki totalmente ebrio que solo parecía decir
incoherencias.
-No puede ser… –murmuró
preocupada agachándose para ayudarle a incorporarse fue en ese momento en que
su madre abrió la puerta preocupada porque dejó de escuchar la voz de su hija
provocando que el cuerpo de Jinki que se apoyaba sobre la puerta cayera dentro
de la casa llevándose consigo a una desequilibrada Claudia quien quedó sobre
él.
-¿Claudia? –mencionó Jinki tras el golpe en la cabeza como si mirar aquellos
ojos le hubiesen dado la cura para estar completamente sobrio, la mirada de la
chica era relajada ya no veía odio en su interior… O eso fue apenas por unos
segundos pues rápidamente la chica frunció el ceño y se apartó de sobre su
cuerpo.
-¿Profesor Lee? –entraba a la conversación la madre de Claudia quien se
veía sorprendida al enterarse que el intruso no era nadie más que un viejo conocido.
Entre ambas mujeres ayudaron
Onew a reincorporarse, ayudándole a sentarse en el sofá, la madre de Claudia le
hizo un café muy cargado mientras esta le miraba muy seriamente de pie al otro
extremo de la habitación con los brazos cruzados, su mirada lo decía todo,
quería matarlo.
Jinki carraspeó nervioso,
por supuesto que debía dar una explicación, pero ¿qué debía decir? ¿Qué sintió
necesidad de volver a ver a Claudia y por eso corrió totalmente ebrio a
buscarla? Eso era demasiado vergonzoso y prefirió decir algo que según en su cabeza
no sonaba tan mal.
-Yo… Quiero pedir una enorme
disculpa por lo que acaba de suceder, la verdad no pensé tan bien y… Lo siento,
en verdad me dejé llevar yo solo estaba buscando a… Chanyeol, sí, Chanyeol
recuerdo que vivía aquí… –señaló hacia la pared que daba al departamento
contiguo. -Sí, aquí a un lado, vaya, debí confundir las puertas es que he bebido
un poco y… El viento, sí, el viento me causo mareo y confusión.
La madre e hija miraban al
joven de cabellos castaños totalmente confusas, no tenía sentido lo que decía
pues todos en la universidad sabían que Chanyeol tenía una exitosa banda y por
eso mismo se la vivía de gira, incluyendo el hecho que lo primero que hizo al
ganar dinero fue comprarse una casa propia.
-Señor Lee. –habló Claudia
con absoluta seriedad. -No llamaré a la policía solo por consideración, alguna
vez fue mi profesor, mi madre lo estima y respeta, solo por eso lo dejaré pasar
esta vez pero le pediría el favor de no volv…
-Profesor Lee usted puede venir cuando quiera a mi casa, solo le voy a pedir
que toque como la gente normal y me diga que es usted. –la madre de la
chica la interrumpió en su discurso cargado de odio con una suave sonrisa, tan
maternal, comprendiendo que tal vez el joven Lee no estuviera pasando un buen
momento.
-Yo… Les agradezco demasiado… –Jinki agachó la cabeza avergonzado y dejó
la taza de café sobre la mesita de centro al ponerse de pie. Levantó la mirada
para observar una vez más a Claudia que parecía ser una persona diferente a la
que recordaba, en efecto, se veía más adulta, más madura y entendía, era claro
que ella ya no vivía en esa casa. -Es hora de marcharme para no molestarlas más.
La madre de Claudia la
obligó completamente a acompañar a Jinki a la puerta más que nada para cuidar
que el profesor no se callera y rodara por las escaleras, pero parecía que la
cafeína y el duro golpe de realidad habían ayudado a mantenerlo sobrio. No
mencionaron ninguna palabra de trayecto hacia la calle, hasta que Jinki soltó
un suspiro y rompió ese incomodo silencio.
-No puedo creer que… Que
haya pasado tanto tiempo, te ves tan diferente Claudia.
-Por supuesto que me veo diferente, ya crecí, no soy ninguna niña tonta ¿Qué
buscaba aquí señor Lee? ¿Esto tiene que ver con Taemin? –las expresiones
de Claudia eran de enojo cruzándose de brazos y juzgándole nuevamente con la
mirada.
-No, no, no. No tiene nada que ver con Taemin, por favor no te enojes con él,
no ahora que han retomado su amistad. –balbuceó muy preocupado pues lo
último que quería era causar conflicto entre los jóvenes.
-¿De qué habla? Yo no soy amiga de Taemin, no soy amiga de nadie, por favor no
vuelva a venir a la casa de mi madre a molestarla.
-Claudia ¿Por qué dices eso? ¿Por qué reaccionas así? ¿Tanto daño te he..
Justo en ese momento fue
callado por el golpe de la cachetada que Claudia le dio, quedó estupefacto no
esperaba aquello, pero muy en el fondo sentía que lo merecía.
-Por favor señor Lee, deje
de ofenderme, deje de creerse una persona importante en mi vida, usted es nadie
¿De acuerdo? –fue un gran silencio incomodo su respuesta, un Lee Jinki
cabizbajo que se masajeaba la mejilla hasta que por fin habló.
-Yo… Lo sé… Esto no volverá a pasar… Solo por favor, no te desquites con Taemin
por eso…
-Taemin no me interesa, dígale que tampoco vuelva a molestarme no quiero saber
nada de ustedes los Lee ¿Quedó claro? ¡Solo déjenme en paz! –Claudia
gritó lo último con las lagrimas a punto de caer de sus ojos los cuales yacían
brillantes.
Ese momento le tomó por
sorpresa pues los gritos llegaron a los oídos de Hyungwon quien bajaba de su
motocicleta y su única reacción fue correr y llevar el puño hacía el rostro de
Jinki dejándolo inconsciente sobre la acera, Claudia se cubrió la boca ante el
impacto y miró a Hyungwon.
-¿Pero qué has hecho? –dijo
con la voz temblorosa algo asustada y poniéndose al suelo para intentar
despertar a Onew.
-¿Qué hice? ¿Acaso este tipo no te estaba molestando? ¿Qué está sucediendo
Claudia?
Hyungwon estaba enojado,
confundido, su puño dolía y tenía manchas de sangre de Jinki, no comprendía
quién era el castaño y porque una Claudia desesperada fue por su madre quien
rápidamente llamó a una ambulancia. Hyungwon solo había despertado de su siesta
encontrándose con una casa vacía y el teléfono de Claudia a la mesa, se ánimo a
mirar la decena de mensajes de su madre, había la confianza y también el
momento lo ameritaba, así se enteró de lo que pasaba y fue inmediato al auxilio
de su novia y la madre de esta.
Jamás pensó que ahora debía
estar en un hospital junto a estas dos, tampoco pensó que la policía llegaría y
lo esposaría para llevárselo directamente a la estación porque la familia de
Jinki (Minho y Taemin realmente) ya habían llegado, muy alterados con muchas
preguntas y con enojo cuando se enteraron de la fractura en la nariz de Jinki,
ahí fue cuando la furia del más pequeño de los Lee salió y pidió que se
castigara a Hyungwon.
Claudia seguía en shock ante
lo sucedido y al ver que su pasado poco a poco regresaba a ella volviendo a
poner su tranquilo mundo en un estado caótico.
...
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