viernes, 4 de agosto de 2023

Querido Profesor: Capitulo 21

 

CAPITULO 21


Sus pies no dejaban de moverse debajo de la mesa del comedor, a Taemin le comían las ansias por hablar del asunto de hace unos días atrás no podía creer que había vuelto a ver su amiga, que se encontraba tan cambiada y lo que más le dolía es que podía ver en su mirada todo el rencor que sentía.

Estaba dolido, pero podía entenderla, habían pasado años desde que salieron de la universidad y las cosas nunca fueron las mismas desde aquella charla en el parque, cuando Jonghyun había golpeado a Wu YiFan y los sentimientos de todos estaban a flor de piel. Se dijeron cosas hirientes, realidades, pero más que nada se dejó pasar un tema importante como lo que le había pasado a Claudia, la manera en que Choi y Wu actuaron, Taemin se sentía peor porque él había sido el único que hizo caso a las palabras de Claudia “estancarnos en ese asunto que realmente nunca pasó”, exactamente nunca se estancó y continuó con su vida, continuó idolatrando a Choi Minho hasta que al fin pudo revelar sus sentimientos los cuales sorpresivamente para él: fueron correspondidos, o algo así debido a que a Choi le avergonzaba decir que salía con el más joven de los Lee. Toda la universidad fue su secreto, hasta que al fin se decidió a no hacerle caso a los comentarios y lo reconoció públicamente.

Debido a aquel secreto, o no tan secreta relación sus amistades se fueron alejando. Jonghyun estuvo enojado no podía ser amigo de Minho ni mucho menos de Kris, no los soportaba y le asqueaba tanto verlos, fue demasiado lejos que los conflictos los llevó hacía agresiones físicas lo cual provocó que lo expulsarán del colegio. Taemin no volvió a ver más a Jonghyun y no tenía idea si Claudia sabía de él, porque también su amiga se alejó de él al enterarse que estaba del lado de Choi Minho, no podía ir a su casa porque ahí estaba su hermano Onew, simplemente la amistad con ella no pudo ser la misma. Así fue como el trío de amigos se separó, se convirtieron en solo compañeros de clase. Taemin por su lado, de fiesta en fiesta a lado de Minho pudo terminar la universidad gracias los mil trabajos extra curriculares que tuvo que hacer. Chanyeol terminó haciendo una banda de música, pero nunca dejó los estudios, aunque ahora mismo desconocía si seguía estudiando. Kris volvió a China y no supo más. Claudia tuvo complicaciones al estar a punto de perder su beca, pero aquello la hizo reaccionar y tomarse en serio sus estudios llegando a graduarse con honores.

Entonces ahí estaba, pensativo a sus treinta años, a pesar del tiempo él extrañaba esa relación única que tenía con sus compañeros de la universidad, el sentimiento de soledad a veces se apoderaba de él y se sentía tan culpable y responsable por romper con todo. Una voz familiar lo sacó de sus pensamientos.

-No creo que te deje, han estado por… ¿Cinco? ¿Ocho años? Ya deberían pensar en casarse. Jinki asomaba por el comedor y mostro una sonrisa amplia.
-Hyung, yo nunca estuve tan seguro de lo mío con Minho como ahora ¿Y tú? ¿Qué tan seguro estás ahora para abrirte al amor?

Jinki levantó la ceja mirando dudoso a su pequeño hermano, siempre le hacía bromas y se quejaba de regreso o se las devolvía, pero jamás, nunca jamás volvió a cuestionarle sobre sus sentimientos desde lo de Claudia. Tomó asiento a su lado en aquel gran (y vacío) comedor de su enorme casa, los hermanos Lee eran los únicos que compartían ese hogar aparte del servicio, por eso siempre se había sentido tan vacía más aún después de que por bastante tiempo se escucharon gritos y risas del extinto grupo de amigos. La casa era silenciosa y apenas se escuchaba el crujido de la madera de los muebles junto al paso nervioso del más joven de los hermanos.

-¿Yo? –cuestionó señalándose con el dedo aún en un tono juguetón dejando ver su enorme sonrisa provocando que sus ojos casi desaparecieran. -Yo siempre he estado abierto Taeminnie~ solo no he encontrado a mi propio Choi Minho.

Taemin volteó los ojos en vano, sabía perfectamente cuando su hermano quería evitar un tema y eso le funcionaba con todo el mundo, en el trabajo, con sus amistades, con esas personas que llegaban a quejarse del director Lee, porque en efecto Lee JinKi ahora era el director del Colegio de música, siempre lograba salirse con la suya con esa sonrisa angelical y eso le irritó de algún modo que decidió soltar una bomba (aunque en ese momento nunca pasó por su mente el impacto de sus palabras).

-Ah ¡Me parece estupendo! Porque he visto a Claudia sabes ¿La recuerdas? Oh pero que tonto ¡Claro que la recuerdas! –dijo un exasperado Taemin fingiendo la emoción con una sonrisa, aunque la cara de su hermano le causaba satisfacción tenía frente a sí a un Lee Jinki estático la sonrisa había desparecido de su rostro y era imposible descifrar sus sentimientos.
-Me dijo que… –carraspeó recordando el momento incomodo en donde la chica lo dejó con las palabras en la boca y ni siquiera pudo obtener su número. -Me comentó que podíamos tomar un café un día de estos, woah, se veía tan bonita sabes… Siempre lo fue, pero ahora se ve más adulta y… más seria. –murmuró sus últimas palabras y de nuevo quedó en silencio pensando en aquel momento que había pasado.
-Me parece lindo que te reencuentres con viejas amistades, Tae. –Jinki fingió una suave sonrisa y se puso de pie dispuesto a abandonar aquella sala de acusados. -Espero que puedan retomar lo que antes tenían, en verdad, te deseo mucha suerte. –miró su reloj haciéndose el tonto. -Debo irme, tengo que hacer una llamada importante.

Jinki entró a su despacho cerrando este con llave, cosa que casi no sucedía, sus manos picaban sentía una especie de frustración, dolor en el estómago, de cabeza, sus pies no podían sostenerle. No tenía idea de qué era aquella clase de sentimiento y solo pudo calmarlo de la manera más adulta que conocía: Se sirvió un vaso de whiskey y se sentó a pensar, a cuestionarse si en verdad el nombre de aquella chica podía afectarlo de esa manera. 

Habían pasado tantos años desde la última vez que la vio, podía sentir aún el dolor en esa mirada llena de odio que le dio. Vivió cargando todo ese peso sobre sus hombros, prefería ser odiado, ser olvidado a enfrentar la realidad de sus sentimientos donde claramente se había enamorado de una de sus alumnas, la amiga de su pequeño hermano, la chica que era seis años menor a él. Prefirió olvidarse de ella, o eso intento, agradeció bastante que su hermano y la chica se hayan alejado, porque aquello le ayudó a no verla más aun así sus sentimientos seguían ahí. Intento salir, tuvo citas, pero no podía olvidar aquellos ojos, esa sonrisa y esos labios que pudo probar alguna vez ¿Era un capricho? Se odiaba por pensar en ello ahora mismo <Todo estaba tan bien> pensó ¿Realmente lo estaba? O fingía no sentir ese hueco en el estómago. Después de unos cuantos tragos de whiskey se sintió algo mareado y se armó de un estúpido valor donde se puso de pie y salió corriendo pidiéndole a su chofer que lo llevase a un domicilio que conocía bien, o eso es lo que él creía.


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