viernes, 4 de agosto de 2023

Querido Profesor: Capitulo 22

 

CAPITULO 22


Entró por aquel edificio donde tenía que usar las escaleras porque el elevador llevaba tres días descompuesto, aquello le molestaba porque tenía que usar sus tacones para subir los cuatro pisos arriba. Pero ese día no, no soportaba más porque todo había resultado extraño desde la hora del almuerzo, desde que vio a Taemin de pronto todo le molestaba, su trabajo, sus conocidos… Tal vez su novio. Se quitó las zapatillas y comenzó a caminar con las bolsas en mano, había recibido un mensaje de que fuese ella quien llevara el vino, al estar sobre el pasillo que le llevaría a la puerta de su casa pudo escuchar ese sonido que le hizo rodar los ojos, un beat musical molesto para ella pero fascinante para cualquier persona de su edad que disfrutaba bastante de salir a bailar, a un bar a beber o solo cenar en un lugar de ambiente. Tecleó la clave y abrió la puerta para entrar encontrándose con Hyungwon poniendo la mesa y sí, moviendo la cabeza al ritmo de la música. El pelinegro la miró con una sonrisa angelical, en verdad era muy guapo, pero Claudia solo le miró con frialdad dejando todas las bolsas sobre el desayunador y yéndose directo al baño para lavarse.

Era una rutina bastante extraña, pero a Hyungwon no le molestaba, sabía bien que su chica estaba rara desde la tarde y le causaba paz saber también que aquello no era su responsabilidad.

-Hola, todo huele delicioso. –apareció la joven poniéndose de puntillas para besar una de las mejillas del chico alto.
-Por supuesto, si tienes al mejor cocinero aquí en casa. –contestó Hyungwon orgulloso caminado hacía la pequeña cocina para ir por la botella de vino.
-El mejor cocinero de pasta, dirás. –respondió Claudia con cierta diversión, sintiéndose un poquito más relajada, tal vez era porque Hyungwon entendió el mensaje y apagó su música cambiándola por su toca discos dejando escuchar su favorita pieza de instrumental musical, eso era algo que apreciaba y la hacía sentir encasa.

La cena sucedió de lo más normal, donde Hyungwon no paró de hablar sobre su día y del por qué había llegado tarde, era la tercera vez que explicaba que se quedó con sus amigos motociclistas apoyando a uno de estos porque un policía quiso infraccionarlo injustamente. Le habló del tráfico, le habló de sus ganas enormes de viajar a japón a un festival de música electrónica, de la cual Hyungwon era absolutamente fan. Claudia solo sonreía y asentía mirando la emoción de aquel chico pelinegro olvidando por un rato su pasado, aquel que llegó de pronto con miles de recuerdos que según ella ya había olvidado.

-¿Recuerdas cuando nos conocimos? –interrumpió al chico que hablaba muy experto sobre el vino que ambos probaban, la miró un poco sorprendido pero asintió.
-Claro, babe ¿Por qué no recordar el mejor día de mi vida? –deslizó una de sus manos sobre la mesa para tomar la de su novia y acariciarla un poco antes de entrelazar sus dedos.

*Flashback*

Una joven Claudia seguía al señor de aquel bar que parecía darle instrucciones, habían pasado un par de años desde su graduación de la universidad y se había dado cuenta que el mundo no era tan lindo como lo habían pintado. El gremio musical te devoraba si no tenías contactos, si no sabías moverte en él y la chica no pudo con ello, le causo depresión sentirse tan vacía y sola, sin algún rumbo para tomar sin un trabajo y perdiendo cualquier propósito en la vida. Por eso un día decidió salir de su casa y tomar el primer trabajo que viera, no quería sentirse una inútil, no quería estar durmiéndose a las cuatro de la mañana mientras creaba piezas musicales que jamás verían la luz ya no más. Por eso en cuanto vio el letrero del bar donde buscaban administrador supo que era su momento, con nula experiencia y solo un papel que certificaba sus conocimientos musicales entró al local y la contrataron… Pero como mesera. Fue un momento muy duro y triste para ella, pero tenía que aceptar el reto, tenía que salir de casa y hacer algo con su vida que poco a poco parecía desmoronarse.

Ahí estaba, escuchando atenta a las instrucciones del señor Kim cuando entró por la puerta una figura alta, el tipo esbelto con el cabello más desordenado que podía ver, llevaba un casco en la mano y una mochila de repartidor en la espalda.

-Buenas tardes señor Kim. –el joven apuesto saludó a lo lejos con una sonrisa y se colocó detrás de la barra comenzando a acomodar sus cosas.

El dueño del lugar le pidió a Claudia que lo siguiese hacía la barra y le introdujo al joven.

-Claudia, este es Hyungwon nuestro barista estrella. –el anciano soltó una pequeña risa cuando el joven le hizo una mueca donde pedía no ser tan adornado.
-Mucho gusto, que nombre tan curioso tienes. Espero que seamos buenos compañeros.

Claudia se quedó en shock por unos segundos sonrojándose cuando tomó la mano que le habían extendido y la agitó con nerviosismo.

-Un gusto… –replicó con timidez porque la presencia le intimidaba, a cambio Hyungwon la admiraba de pies a cabeza de pronto sentía una fascinación por la chica frente a sus ojos.

Así fue como los meses pasaron y Claudia se fue adaptando de poco al trabajo, Hyungwon se había convertido en algo así como su maestro en aquello de la vida adulta, porque el chico desde muy joven hacía cualquier tipo de trabajo posible en su tiempo libre desde repartidor, mototaxista, cocinero, barista incluso algo que le causó mucha gracia a Claudia fue enterarse que también se rentaba como novio y aquel trabajo le resultaba mejor que los otros.


Fue el propio Hyungwon que un día llegó emocionado al bar y le contó a Claudia que solicitaban a una persona con conocimientos sobre la historia de la música en el museo. También fue él quien se confesó primero y ni siquiera tuvo que insistir porque Claudia ya tenía sentimientos por él, los suficientes para abandonar el nido de su hogar e irse a vivir a un pequeño apartamento con él.

*Fin flashback*

-¿El mejor día? –contestó con una sonrisa burlona. -Creí que el mejor día fue cuando pudiste comprarte esa motocicleta horrible que tienes.
-¿Por qué le dices así? ¡Es preciosa! –se quejó soltando la mano de la chica solo para servirle a ambos un poco más de vino. -Bueno, pero como eso paso primero es el mejor día, después fue la moto ¿Okay?

Claudia soltó una nueva risa, bebió más vino y continuó disfrutando de aquella noche recordando por qué Hyungwon se había convertido en su pareja fue ella la que limpió la cocina porque el chico terminó dormido en la mesa a causa del cansancio. Hyungwon seguía trabajando fuertemente todos los días, el pelinegro no tuvo las mismas oportunidades que ella, apenas pudo terminar la escuela secundaria y no tenía apoyo de sus padres, o más bien, él no quiso nada de ellos porque los padres de Chae Hyungwon eran especiales, eran ricos sí, pero con ello se sentían con el derecho de manejar su vida algo que el joven no permitió y por eso decidió arreglárselas solo y ser un alma libre, como ella le llamaba , muy diferente a… Y ahí fue cuando de nuevo la realidad golpeó su cabeza junto con el sonar de su teléfono celular a esas horas de la noche la preocupó en demasía al ver que el remitente era su madre.

...

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