viernes, 4 de agosto de 2023

Querido Profesor: Capitulo 25


CAPITULO 25 


Habían pasado unas semanas desde aquel incidente Jinki llevaba una cinta protectora sobre la nariz y siempre era objeto de preguntas en su trabajo, siempre respondía con una cálida sonrisa característica de él <Me he operado la nariz, necesitaba verme guapo>. Había estado pensando en los últimos días sobre lo que debía hacer, quizá en otro momento de su vida habría dejado las cosas así, pero sabía que no debía porque todos estos problemas con Claudia siempre fueron resultado de las veces que se quedó callado, las veces que se dio por vencido y no quiso arriesgarse a algo con la más joven.

Hace unos días había llamado a la madre de Claudia, solo para saber si estaba bien y disculparse una vez, fue lo suficientemente hábil para lograr sacar la información que necesitaba <Sí, Claudia está ahora trabajando ¿No sabías? Trabaja el museo nacional de música, sí, sí estoy muy orgulloso de ella, hmm creo que podrías llamarle a la hora del almuerzo. Oh sí, a las tres de la tarde ¿El número? Claro profesor Lee ahora se lo doy>.

Rápido, sin complicaciones, Jinki se encontraba a las afueras del museo mirando su reloj el cual marcaba las dos con cincuenta y cinco de la tarde. Llevaba consigo un pequeño ramo de girasoles, no sabía si exageraba, pero él se sentía satisfecho con ese presente que simbolizaba sus ganas de querer arreglar las cosas, de empezar desde cero. Estaba nervioso, no podía mantenerse quieto en un solo lugar y su corazón latió más rápido cuando algunos empleados comenzaron a abandonar el lugar, aunque sintió que se detuvo cuando sus ojos se encontraron una escena que no esperaba.

Claudia salía del brazo de aquel chico alto, Hyungwon, sí así se llamaba y lo sabía bien a lo lejos podía ver cómo esta sonreía era una sonrisa que recordaba bien, cuando la veía reír con su pequeño hermano y Jonghyun, se escondió entre los arbustos, pero fue un acto tonto, típico de Onew porque Hyungwon ya lo había visto y esas flores amarillo chillón llamaban la atención.

-¿Jinki? cuestionó la chica al acercarse ambos a él, una reacción que no esperaba pero que lo puso nervioso.
-Yo… Yo estaba… —de pronto Jinki sudaba, tartamudeaba y no sabía que decir ni donde poner el rostro, casi usaba las flores para cubrirse con ellas.
-¿Estabas vendiendo flores? Genial, te compro una ¿Cuánto sería? —el joven más alto sacaba su billetera cuando Claudia le dio un pequeño codazo porque sabía bien que se burlaba.
-Realmente… —el más viejo se armó de valor porque no sería la burla de ese chico ¿Qué se creía? Era guapo, pero no impactaba más allá de su apariencia, sí eso pensó. -Realmente las traje para ti, Claudia. —extendió el pequeño ramo hacia la chica que solo hizo una mueca y levantó una ceja dudosa, pero las tomó, sí, las tomó sin quejarse y Onew no podía creerlo ¿Habían cambiado a Claudia? ¿Era un alien? Qué estaba sucediendo no entendía y miró hacia el otro joven que ya había guardado su billetera y no parecía estar enojado, es más, sonrió.
-Son hermosas, apuesto que se verán divinas en el florero que nos obsequió tu mamá. —Jinki lo miró con odio ¿A qué venía ese comentario? Aunque después se relajó, porque… ¿Quién era ese tipo?
-Gracias Jinki ¿Has estado bien? —comentó Claudia con un tono suave mirando fijamente la pequeña cinta en su nariz. -Hyungwon realmente está avergonzado por lo que hizo y quería pedirte disculpas… ¿Verdad, cariño?

¿Cariño? Definitivamente aquello dejó seco a Jinki quién lucía muy muy sorprendido e increíblemente el rostro de Hyungwon era el mismo, como si se hubiera enterado recién que tenía que pedir disculpas.

-¡No es necesario! —replicó el castaño antes de que el alto dijera alguna palabra. -Esa noche también hice cosas extrañas… Ustedes no actuaron en mi contra y estoy agradecido, es más, yo me disculpo… ¿Hyungwon? Sí, yo me disculpo por lo que hizo mi hermano menor, él solo estaba preocupado.
-Tampoco se preocupe… ¿Señor Lee? —el chico imitó su comportamiento. -Yo también me preocupe por mi novia, por eso hice lo que hice, espero sepa comprender.

Jinki sonrió de manera amplia, haciendo pequeños sus ojos, pero fue la sonrisa más falsa que pudo hacer entonces Claudia frunció el ceño y se quejó.

-Yah, ¿Qué les pasa? ¿Es una competencia por quién es más caballero? —su tono fue burlón y al fin se decidió a hacer lo que ambos chicos esperaban. -Hyungwon, él es Lee Jinki, fue mi profesor en la universidad y… —miró al castaño unos segundos. -Onew, él es Chae Hyungwon, es mi pareja. —Claudia sonrió satisfecha como que se sintió en paz al por fin quitarse ese pequeño peso de encima.

Después de aquella introducción, fue el propio Hyungwon quien tomó la iniciativa de invitar a Jinki al almuerzo. Claudia no se vio incomoda a la propuesta, incluso le animó a acompañarlos cuando el castaño se negó y tuvo que aceptar porque quería continuar viendo a esta Claudia, aquella que sonreía de manera tan natural, la que tenía la mirada suave y sin rastro de frialdad.

 

Jinki miraba atento al par frente a sus ojos, Hyungwon mostraba una seguridad que definitivamente era cautivante podía entender por qué Claudia se había fijado en él, aparte de guapo era muy inteligente, muy trabajador, se enteró que en algunas ocasiones jugaba como DJ en fiestas de amigos o conocidos y que no era por nada, pero lo hacía tan bien que podría ir a cualquier festival de música electrónica, observaba también las reacciones de Claudia quien de vez en cuando sonreía ante lo que Hyungwon decía. El chico no era una mala persona y eso absurdamente le molestaba, esperaba encontrarse a una especie de fuckboy infiel, pero todo lo contrario parecía ser el esposo perfecto.

-En verdad me da gusto saber que estás bien. comentó Claudia en cuanto Hyungwon fue al baño, le mostró una suave y sincera sonrisa.
-Gracias… La verdad yo no pensé que…
-¿No te trataría amablemente? —dijo la chica levantando una ceja y dando un sorbo de su té, el castaño solo asintió y ella continuó. -Sinceramente todo esto es por Hyungwon. —comentó mirando en la dirección donde el pelinegro había desaparecido. -Hablé las cosas con él y él piensa que no debería tener remordimientos ni rencor en mi corazón… —asentía a aquellas palabras de la chica y le daba paz saber que los problemas se terminarían entre ambos hasta que escuchó las últimas palabras. -Es la mejor solución para dejar el pasado atrás y tener un futuro brillante.

Entonces Hyungwon volvió a la mesa y no pudo comentar alguna palabra al respecto, toda la felicidad construida en la última hora se había destruido ¿En verdad eso era todo? ¿Ya no podía ser parte del futuro de Claudia?

Se despidieron a la salida de la cafetería y no fue un hasta luego, el chico alto le dio la mano y le dijo que había sido un gusto conocerle, Claudia le sonrió y dijo que esperaba que siempre estuviera bien de salud ¿Eso era todo? Seguía preguntándose hasta que la figura de los chicos se marchaba de ahí, entonces reaccionó y corrió tras ellos, llamándoles.

-Esperen… —su voz entre cortada, no por correr media cuadra si no más bien por lo nervioso que se sentía. -Déjenme devolverles el favor, los invito a cenar a mi casa ¿Sí? ¿Esta bien? —la cara de ambos jóvenes era de sorpresa y podía asegurar que un poco de incomodidad había ahí. -Será algo sencillo, en verdad déjenme hacerlo…
-Está bien. —contestó Hyungwon tomando firmemente la cintura de Claudia. -Prepara tu mejor vino ¿Okay?

Claudia miró a su novio y frunció ligeramente el ceño.

-Sí, pero no será está noche Jinki ¿Te parece el próximo fin de semana? —entonces fue Hyungwon quien miró a Claudia con el ceño fruncido y Jinki estaba más confundido que nunca así que prefirió asentir a perder la oportunidad.
-Te enviaré un mensaje ¿Sí? ¡Nos vemos! —el castaño fue evidente en su emoción marchándose del lugar casi saltando.

Mientras parecía que la pareja estaba en un pequeño conflicto, pero ya habían aceptado y debían asistir a casa del Profesor Lee Jinki.


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Querido Profesor: Capitulo 24

 


CAPITULO 24


Era sábado por la mañana, parecía ser un día brillante donde quedaba descansar de una semana laboral algo pesaba probablemente se le antojaría desayunar unos hot cakes, los haría ensuciaría toda la cocina y sería molesto tener que limpiar… Pero ahí estaría Hyungwon, dispuesto a hacer todo lo que le pidiera. Entonces su sonrisa desapareció y abrió los ojos, se había tomado un par de minutos para descansar al apoyar la cabeza en la pared, tenía que haber amanecido ahí en el hospital esperando que Lee Jinki tomara consciencia, miraba a lo lejos a Taemin y Minho, quien le hacía masajes al más joven y quien de vez en cuando le susurraba cosas al oído a este. Estaba sola pues le insistió tanto a su madre que fuese a casa a descansar, que ella llamaría a primera hora para decirle que todo estaba bien… Eso creía. Le urgía ver a Jinki y no porque lo extrañara o porque estuviera preocupada (a lo mejor sí) era porque necesitaba que ayudara a Hyungwon que ya llevaba unas cinco horas en la estación policial.

Taemin no le había dirigido alguna palabra a Claudia desde que le gritó a Hyungwon reclamándole lo que le había hecho a su hermano. El más joven estaba enojado, sabía que lo que estaba sucediendo también era en parte su culpa porque el provocó a Jinki, él le dijo de Claudia y ahora su hermano estaba herido.

Pasó una hora más hasta que el médico liberó el alta de Onew, debido a que la lesión no requirió cirugía. Al salir el joven Lee se encontró con su pequeño hermano y cuñado sonriéndoles con suavidad antes de mirar a una Claudia ojerosa, con la mirada triste muy diferente a la que vio la noche anterior.

-Onew necesito que saques a Hyungwon de la cárcel. –dijo en un tono desesperado con los ojos aguados porque realmente sentía la frustración de que las horas pasasen y el pelinegro estuviera en ese lugar, Jinki se dio cuenta de aquello como si pudiese leerla perfectamente, era un sentimiento confuso primero porque por un segundo no sabía quién era el nombrado, hasta que cayó en cuenta y después era inesperado que le llamase Onew, hace mucho que nadie le llamaba así.
-Pero… ¿Quién lo acuso? Esta bien vamos, hay que arreglar esto. –estuvo a punto de moverse a lado de Claudia cuando un brazo de Taemin lo sujetó con fuerza.
-Hyung… –tenía la voz entrecortada. -Hyung tienes que ir a descansar a casa, anoche… Pudiste morir hyung, pudo pasar algo grave y es mi culpa. –el más pequeño abrazó con fuerza a su hermano evitando que se moviera y este respondió a su abrazo con fuerza.
-Me parece lindo que se quieran, pero por favor una persona inocente está siendo privada de su libertad…
- ¿A ti qué mierda te pasa? –interrumpió un Minho enojado, que ya estaba guardando el coraje para este momento exacto, sabía bien cómo la chica había tratado a su pequeño Taeminnie y le sorprendía que le importara poco si Jinki estaba bien, porque eso es lo que parecía.
-¿Qué te pasa a ti? –respondió Claudia irritada, cambiando su voz, cambiando la mirada a esa fría que parecía te cortaba con solo mirarla. -No tienes por qué meterte en este asunto, ni tú…–se acercó al alto intimidante sin temor alguno. -Ni nadie más, es un asunto de Jinki y mío y como dije antes, no voy a dejar que una persona inocente esté encerrada. Encerrados deben estar los imbéciles que cometen delitos disfrazados de bromas.

Escupió aquello último dejando estupefacto a Minho y a un Taemin que enseguida se separó de Onew para mirar la escena con la misma mirada de impacto.

-Lee Jinki, te veo en la estación de policía. –miró al de más edad y se dio la vuelta para marcharse, tenía que ver a Hyungwon porque ya estaba segura que Onew estaba bien.

 

Al llegar a casa había un silencio incomodo, Hyungwon no cuestionó a Claudia y ella lo agradeció, estaba agotada, era demasiado seguir conviviendo con los Lee y con Choi Minho, siempre había problemas con ellos y eso la volvía loca.

Después de una ducha relajante Claudia se acostó en la cama donde yacía un Hyungwon pensativo que solo miraba al techo, ahí fue cuando sintió que debía hablar porque no era justo para el pelinegro no estar al tanto de la situación.

Contó todo sin omitir detalles, admitió que Jinki había sido su primer amor, confesó que sí le había dolido que Taemin prefiriera tomar el lado de Choi Minho que el de sus amigos y lloró cuando dijo que extrañaba mucho a Jonghyun y que la última vez que supo del chico más bajo de toda la clase fue cuando le envió una carta escrita donde le pedía que continuara su vida, donde la animaba a salir de su casa y que mirara el mundo a su alrededor, que no era necesario ser músico, ser productor, cantante o profesor, ella podía ser lo que quisiera sin dejar de amar la música. Así fue como se animó a buscar aquel trabajo que hizo conocerle.

Claudia se quedó dormida en los brazos de Hyungwon y este simplemente no pudo descansar porque su cabeza estaba llena de pensamientos confusos, al salir de la estación de policía él notó cómo Jinki miraba a Claudia y también notó cómo Claudia había mostrado un cambio desde ese encuentro en la cafetería. Estaba preocupado, estaba alerta ante cualquier situación y ahora más que nunca tenía que prestar atención a detalles como por ejemplo nunca volver a llegar tarde a un almuerzo con su novia.

Querido Profesor: Capitulo 23

 

CAPITULO 23


Con desesperación corrió de su casa sin avisarle a su pareja, solo corrió y corrió hasta que pudo tomar un taxi las palabras claras y temerosas de su madre retumbaban su cabeza <Hay alguien intentando entrar a la casa> llegó con la respiración muy agitada hacía el edificio de apartamentos que quedaba lejos de donde vivía, muchas veces le dijo a su madre que podrían vivir los tres juntos sin problema alguno pero ella rechazó la idea porque prefería darles y tener su propio espacio. Subió de prisa las escaleras porque no estaba dispuesta a perder unos segundos llamando al elevador ahí fue cuando se dio cuenta que había salido de casa con las pantuflas puestas y entonces se encontró con una figura recostada de manera fetal sobre la entrada a su casa parecía una persona ebria pues apenas podía escuchar un balbucear, se armó de valor y le enfrentó.

-Hey… ¡Hey usted! ¿Qué se supone que está haciendo ahí tirado? –dijo con la voz fuerte sonando segura y acercándose para darle una patada no tan fuerte a aquel bulto. -¡¿No ha escuchado?!

El bulto se giró quejándose de dolor y quejándose sobre que él no debía ser tratado así si no había hecho absolutamente nada más que “protegerla” y ver por su futuro, ahí fue cuando Claudia abrió los ojos completamente ante la sorpresa de tener ahí a sus pies al Profesor Lee Jinki, un Jinki totalmente ebrio que solo parecía decir incoherencias.

-No puede ser… –murmuró preocupada agachándose para ayudarle a incorporarse fue en ese momento en que su madre abrió la puerta preocupada porque dejó de escuchar la voz de su hija provocando que el cuerpo de Jinki que se apoyaba sobre la puerta cayera dentro de la casa llevándose consigo a una desequilibrada Claudia quien quedó sobre él.
-¿Claudia? –mencionó Jinki tras el golpe en la cabeza como si mirar aquellos ojos le hubiesen dado la cura para estar completamente sobrio, la mirada de la chica era relajada ya no veía odio en su interior… O eso fue apenas por unos segundos pues rápidamente la chica frunció el ceño y se apartó de sobre su cuerpo.
-¿Profesor Lee? –entraba a la conversación la madre de Claudia quien se veía sorprendida al enterarse que el intruso no era nadie más que un viejo conocido.

Entre ambas mujeres ayudaron Onew a reincorporarse, ayudándole a sentarse en el sofá, la madre de Claudia le hizo un café muy cargado mientras esta le miraba muy seriamente de pie al otro extremo de la habitación con los brazos cruzados, su mirada lo decía todo, quería matarlo.

Jinki carraspeó nervioso, por supuesto que debía dar una explicación, pero ¿qué debía decir? ¿Qué sintió necesidad de volver a ver a Claudia y por eso corrió totalmente ebrio a buscarla? Eso era demasiado vergonzoso y prefirió decir algo que según en su cabeza no sonaba tan mal.

-Yo… Quiero pedir una enorme disculpa por lo que acaba de suceder, la verdad no pensé tan bien y… Lo siento, en verdad me dejé llevar yo solo estaba buscando a… Chanyeol, sí, Chanyeol recuerdo que vivía aquí… –señaló hacia la pared que daba al departamento contiguo. -Sí, aquí a un lado, vaya, debí confundir las puertas es que he bebido un poco y… El viento, sí, el viento me causo mareo y confusión.

La madre e hija miraban al joven de cabellos castaños totalmente confusas, no tenía sentido lo que decía pues todos en la universidad sabían que Chanyeol tenía una exitosa banda y por eso mismo se la vivía de gira, incluyendo el hecho que lo primero que hizo al ganar dinero fue comprarse una casa propia.

-Señor Lee. –habló Claudia con absoluta seriedad. -No llamaré a la policía solo por consideración, alguna vez fue mi profesor, mi madre lo estima y respeta, solo por eso lo dejaré pasar esta vez pero le pediría el favor de no volv…
-Profesor Lee usted puede venir cuando quiera a mi casa, solo le voy a pedir que toque como la gente normal y me diga que es usted. –la madre de la chica la interrumpió en su discurso cargado de odio con una suave sonrisa, tan maternal, comprendiendo que tal vez el joven Lee no estuviera pasando un buen momento.
-Yo… Les agradezco demasiado… –Jinki agachó la cabeza avergonzado y dejó la taza de café sobre la mesita de centro al ponerse de pie. Levantó la mirada para observar una vez más a Claudia que parecía ser una persona diferente a la que recordaba, en efecto, se veía más adulta, más madura y entendía, era claro que ella ya no vivía en esa casa. -Es hora de marcharme para no molestarlas más.

La madre de Claudia la obligó completamente a acompañar a Jinki a la puerta más que nada para cuidar que el profesor no se callera y rodara por las escaleras, pero parecía que la cafeína y el duro golpe de realidad habían ayudado a mantenerlo sobrio. No mencionaron ninguna palabra de trayecto hacia la calle, hasta que Jinki soltó un suspiro y rompió ese incomodo silencio.

-No puedo creer que… Que haya pasado tanto tiempo, te ves tan diferente Claudia.
-Por supuesto que me veo diferente, ya crecí, no soy ninguna niña tonta ¿Qué buscaba aquí señor Lee? ¿Esto tiene que ver con Taemin? –l
as expresiones de Claudia eran de enojo cruzándose de brazos y juzgándole nuevamente con la mirada.
-No, no, no. No tiene nada que ver con Taemin, por favor no te enojes con él, no ahora que han retomado su amistad. –balbuceó muy preocupado pues lo último que quería era causar conflicto entre los jóvenes.
-¿De qué habla? Yo no soy amiga de Taemin, no soy amiga de nadie, por favor no vuelva a venir a la casa de mi madre a molestarla.
-Claudia ¿Por qué dices eso? ¿Por qué reaccionas así? ¿Tanto daño te he..

Justo en ese momento fue callado por el golpe de la cachetada que Claudia le dio, quedó estupefacto no esperaba aquello, pero muy en el fondo sentía que lo merecía.

-Por favor señor Lee, deje de ofenderme, deje de creerse una persona importante en mi vida, usted es nadie ¿De acuerdo? –fue un gran silencio incomodo su respuesta, un Lee Jinki cabizbajo que se masajeaba la mejilla hasta que por fin habló.
-Yo… Lo sé… Esto no volverá a pasar… Solo por favor, no te desquites con Taemin por eso…
-Taemin no me interesa, dígale que tampoco vuelva a molestarme no quiero saber nada de ustedes los Lee ¿Quedó claro? ¡Solo déjenme en paz! –Claudia gritó lo último con las lagrimas a punto de caer de sus ojos los cuales yacían brillantes.

Ese momento le tomó por sorpresa pues los gritos llegaron a los oídos de Hyungwon quien bajaba de su motocicleta y su única reacción fue correr y llevar el puño hacía el rostro de Jinki dejándolo inconsciente sobre la acera, Claudia se cubrió la boca ante el impacto y miró a Hyungwon.

-¿Pero qué has hecho? –dijo con la voz temblorosa algo asustada y poniéndose al suelo para intentar despertar a Onew.
-¿Qué hice? ¿Acaso este tipo no te estaba molestando? ¿Qué está sucediendo Claudia?

Hyungwon estaba enojado, confundido, su puño dolía y tenía manchas de sangre de Jinki, no comprendía quién era el castaño y porque una Claudia desesperada fue por su madre quien rápidamente llamó a una ambulancia. Hyungwon solo había despertado de su siesta encontrándose con una casa vacía y el teléfono de Claudia a la mesa, se ánimo a mirar la decena de mensajes de su madre, había la confianza y también el momento lo ameritaba, así se enteró de lo que pasaba y fue inmediato al auxilio de su novia y la madre de esta.

Jamás pensó que ahora debía estar en un hospital junto a estas dos, tampoco pensó que la policía llegaría y lo esposaría para llevárselo directamente a la estación porque la familia de Jinki (Minho y Taemin realmente) ya habían llegado, muy alterados con muchas preguntas y con enojo cuando se enteraron de la fractura en la nariz de Jinki, ahí fue cuando la furia del más pequeño de los Lee salió y pidió que se castigara a Hyungwon.

Claudia seguía en shock ante lo sucedido y al ver que su pasado poco a poco regresaba a ella volviendo a poner su tranquilo mundo en un estado caótico.


...

Querido Profesor: Capitulo 22

 

CAPITULO 22


Entró por aquel edificio donde tenía que usar las escaleras porque el elevador llevaba tres días descompuesto, aquello le molestaba porque tenía que usar sus tacones para subir los cuatro pisos arriba. Pero ese día no, no soportaba más porque todo había resultado extraño desde la hora del almuerzo, desde que vio a Taemin de pronto todo le molestaba, su trabajo, sus conocidos… Tal vez su novio. Se quitó las zapatillas y comenzó a caminar con las bolsas en mano, había recibido un mensaje de que fuese ella quien llevara el vino, al estar sobre el pasillo que le llevaría a la puerta de su casa pudo escuchar ese sonido que le hizo rodar los ojos, un beat musical molesto para ella pero fascinante para cualquier persona de su edad que disfrutaba bastante de salir a bailar, a un bar a beber o solo cenar en un lugar de ambiente. Tecleó la clave y abrió la puerta para entrar encontrándose con Hyungwon poniendo la mesa y sí, moviendo la cabeza al ritmo de la música. El pelinegro la miró con una sonrisa angelical, en verdad era muy guapo, pero Claudia solo le miró con frialdad dejando todas las bolsas sobre el desayunador y yéndose directo al baño para lavarse.

Era una rutina bastante extraña, pero a Hyungwon no le molestaba, sabía bien que su chica estaba rara desde la tarde y le causaba paz saber también que aquello no era su responsabilidad.

-Hola, todo huele delicioso. –apareció la joven poniéndose de puntillas para besar una de las mejillas del chico alto.
-Por supuesto, si tienes al mejor cocinero aquí en casa. –contestó Hyungwon orgulloso caminado hacía la pequeña cocina para ir por la botella de vino.
-El mejor cocinero de pasta, dirás. –respondió Claudia con cierta diversión, sintiéndose un poquito más relajada, tal vez era porque Hyungwon entendió el mensaje y apagó su música cambiándola por su toca discos dejando escuchar su favorita pieza de instrumental musical, eso era algo que apreciaba y la hacía sentir encasa.

La cena sucedió de lo más normal, donde Hyungwon no paró de hablar sobre su día y del por qué había llegado tarde, era la tercera vez que explicaba que se quedó con sus amigos motociclistas apoyando a uno de estos porque un policía quiso infraccionarlo injustamente. Le habló del tráfico, le habló de sus ganas enormes de viajar a japón a un festival de música electrónica, de la cual Hyungwon era absolutamente fan. Claudia solo sonreía y asentía mirando la emoción de aquel chico pelinegro olvidando por un rato su pasado, aquel que llegó de pronto con miles de recuerdos que según ella ya había olvidado.

-¿Recuerdas cuando nos conocimos? –interrumpió al chico que hablaba muy experto sobre el vino que ambos probaban, la miró un poco sorprendido pero asintió.
-Claro, babe ¿Por qué no recordar el mejor día de mi vida? –deslizó una de sus manos sobre la mesa para tomar la de su novia y acariciarla un poco antes de entrelazar sus dedos.

*Flashback*

Una joven Claudia seguía al señor de aquel bar que parecía darle instrucciones, habían pasado un par de años desde su graduación de la universidad y se había dado cuenta que el mundo no era tan lindo como lo habían pintado. El gremio musical te devoraba si no tenías contactos, si no sabías moverte en él y la chica no pudo con ello, le causo depresión sentirse tan vacía y sola, sin algún rumbo para tomar sin un trabajo y perdiendo cualquier propósito en la vida. Por eso un día decidió salir de su casa y tomar el primer trabajo que viera, no quería sentirse una inútil, no quería estar durmiéndose a las cuatro de la mañana mientras creaba piezas musicales que jamás verían la luz ya no más. Por eso en cuanto vio el letrero del bar donde buscaban administrador supo que era su momento, con nula experiencia y solo un papel que certificaba sus conocimientos musicales entró al local y la contrataron… Pero como mesera. Fue un momento muy duro y triste para ella, pero tenía que aceptar el reto, tenía que salir de casa y hacer algo con su vida que poco a poco parecía desmoronarse.

Ahí estaba, escuchando atenta a las instrucciones del señor Kim cuando entró por la puerta una figura alta, el tipo esbelto con el cabello más desordenado que podía ver, llevaba un casco en la mano y una mochila de repartidor en la espalda.

-Buenas tardes señor Kim. –el joven apuesto saludó a lo lejos con una sonrisa y se colocó detrás de la barra comenzando a acomodar sus cosas.

El dueño del lugar le pidió a Claudia que lo siguiese hacía la barra y le introdujo al joven.

-Claudia, este es Hyungwon nuestro barista estrella. –el anciano soltó una pequeña risa cuando el joven le hizo una mueca donde pedía no ser tan adornado.
-Mucho gusto, que nombre tan curioso tienes. Espero que seamos buenos compañeros.

Claudia se quedó en shock por unos segundos sonrojándose cuando tomó la mano que le habían extendido y la agitó con nerviosismo.

-Un gusto… –replicó con timidez porque la presencia le intimidaba, a cambio Hyungwon la admiraba de pies a cabeza de pronto sentía una fascinación por la chica frente a sus ojos.

Así fue como los meses pasaron y Claudia se fue adaptando de poco al trabajo, Hyungwon se había convertido en algo así como su maestro en aquello de la vida adulta, porque el chico desde muy joven hacía cualquier tipo de trabajo posible en su tiempo libre desde repartidor, mototaxista, cocinero, barista incluso algo que le causó mucha gracia a Claudia fue enterarse que también se rentaba como novio y aquel trabajo le resultaba mejor que los otros.


Fue el propio Hyungwon que un día llegó emocionado al bar y le contó a Claudia que solicitaban a una persona con conocimientos sobre la historia de la música en el museo. También fue él quien se confesó primero y ni siquiera tuvo que insistir porque Claudia ya tenía sentimientos por él, los suficientes para abandonar el nido de su hogar e irse a vivir a un pequeño apartamento con él.

*Fin flashback*

-¿El mejor día? –contestó con una sonrisa burlona. -Creí que el mejor día fue cuando pudiste comprarte esa motocicleta horrible que tienes.
-¿Por qué le dices así? ¡Es preciosa! –se quejó soltando la mano de la chica solo para servirle a ambos un poco más de vino. -Bueno, pero como eso paso primero es el mejor día, después fue la moto ¿Okay?

Claudia soltó una nueva risa, bebió más vino y continuó disfrutando de aquella noche recordando por qué Hyungwon se había convertido en su pareja fue ella la que limpió la cocina porque el chico terminó dormido en la mesa a causa del cansancio. Hyungwon seguía trabajando fuertemente todos los días, el pelinegro no tuvo las mismas oportunidades que ella, apenas pudo terminar la escuela secundaria y no tenía apoyo de sus padres, o más bien, él no quiso nada de ellos porque los padres de Chae Hyungwon eran especiales, eran ricos sí, pero con ello se sentían con el derecho de manejar su vida algo que el joven no permitió y por eso decidió arreglárselas solo y ser un alma libre, como ella le llamaba , muy diferente a… Y ahí fue cuando de nuevo la realidad golpeó su cabeza junto con el sonar de su teléfono celular a esas horas de la noche la preocupó en demasía al ver que el remitente era su madre.

...

Querido Profesor: Capitulo 21

 

CAPITULO 21


Sus pies no dejaban de moverse debajo de la mesa del comedor, a Taemin le comían las ansias por hablar del asunto de hace unos días atrás no podía creer que había vuelto a ver su amiga, que se encontraba tan cambiada y lo que más le dolía es que podía ver en su mirada todo el rencor que sentía.

Estaba dolido, pero podía entenderla, habían pasado años desde que salieron de la universidad y las cosas nunca fueron las mismas desde aquella charla en el parque, cuando Jonghyun había golpeado a Wu YiFan y los sentimientos de todos estaban a flor de piel. Se dijeron cosas hirientes, realidades, pero más que nada se dejó pasar un tema importante como lo que le había pasado a Claudia, la manera en que Choi y Wu actuaron, Taemin se sentía peor porque él había sido el único que hizo caso a las palabras de Claudia “estancarnos en ese asunto que realmente nunca pasó”, exactamente nunca se estancó y continuó con su vida, continuó idolatrando a Choi Minho hasta que al fin pudo revelar sus sentimientos los cuales sorpresivamente para él: fueron correspondidos, o algo así debido a que a Choi le avergonzaba decir que salía con el más joven de los Lee. Toda la universidad fue su secreto, hasta que al fin se decidió a no hacerle caso a los comentarios y lo reconoció públicamente.

Debido a aquel secreto, o no tan secreta relación sus amistades se fueron alejando. Jonghyun estuvo enojado no podía ser amigo de Minho ni mucho menos de Kris, no los soportaba y le asqueaba tanto verlos, fue demasiado lejos que los conflictos los llevó hacía agresiones físicas lo cual provocó que lo expulsarán del colegio. Taemin no volvió a ver más a Jonghyun y no tenía idea si Claudia sabía de él, porque también su amiga se alejó de él al enterarse que estaba del lado de Choi Minho, no podía ir a su casa porque ahí estaba su hermano Onew, simplemente la amistad con ella no pudo ser la misma. Así fue como el trío de amigos se separó, se convirtieron en solo compañeros de clase. Taemin por su lado, de fiesta en fiesta a lado de Minho pudo terminar la universidad gracias los mil trabajos extra curriculares que tuvo que hacer. Chanyeol terminó haciendo una banda de música, pero nunca dejó los estudios, aunque ahora mismo desconocía si seguía estudiando. Kris volvió a China y no supo más. Claudia tuvo complicaciones al estar a punto de perder su beca, pero aquello la hizo reaccionar y tomarse en serio sus estudios llegando a graduarse con honores.

Entonces ahí estaba, pensativo a sus treinta años, a pesar del tiempo él extrañaba esa relación única que tenía con sus compañeros de la universidad, el sentimiento de soledad a veces se apoderaba de él y se sentía tan culpable y responsable por romper con todo. Una voz familiar lo sacó de sus pensamientos.

-No creo que te deje, han estado por… ¿Cinco? ¿Ocho años? Ya deberían pensar en casarse. Jinki asomaba por el comedor y mostro una sonrisa amplia.
-Hyung, yo nunca estuve tan seguro de lo mío con Minho como ahora ¿Y tú? ¿Qué tan seguro estás ahora para abrirte al amor?

Jinki levantó la ceja mirando dudoso a su pequeño hermano, siempre le hacía bromas y se quejaba de regreso o se las devolvía, pero jamás, nunca jamás volvió a cuestionarle sobre sus sentimientos desde lo de Claudia. Tomó asiento a su lado en aquel gran (y vacío) comedor de su enorme casa, los hermanos Lee eran los únicos que compartían ese hogar aparte del servicio, por eso siempre se había sentido tan vacía más aún después de que por bastante tiempo se escucharon gritos y risas del extinto grupo de amigos. La casa era silenciosa y apenas se escuchaba el crujido de la madera de los muebles junto al paso nervioso del más joven de los hermanos.

-¿Yo? –cuestionó señalándose con el dedo aún en un tono juguetón dejando ver su enorme sonrisa provocando que sus ojos casi desaparecieran. -Yo siempre he estado abierto Taeminnie~ solo no he encontrado a mi propio Choi Minho.

Taemin volteó los ojos en vano, sabía perfectamente cuando su hermano quería evitar un tema y eso le funcionaba con todo el mundo, en el trabajo, con sus amistades, con esas personas que llegaban a quejarse del director Lee, porque en efecto Lee JinKi ahora era el director del Colegio de música, siempre lograba salirse con la suya con esa sonrisa angelical y eso le irritó de algún modo que decidió soltar una bomba (aunque en ese momento nunca pasó por su mente el impacto de sus palabras).

-Ah ¡Me parece estupendo! Porque he visto a Claudia sabes ¿La recuerdas? Oh pero que tonto ¡Claro que la recuerdas! –dijo un exasperado Taemin fingiendo la emoción con una sonrisa, aunque la cara de su hermano le causaba satisfacción tenía frente a sí a un Lee Jinki estático la sonrisa había desparecido de su rostro y era imposible descifrar sus sentimientos.
-Me dijo que… –carraspeó recordando el momento incomodo en donde la chica lo dejó con las palabras en la boca y ni siquiera pudo obtener su número. -Me comentó que podíamos tomar un café un día de estos, woah, se veía tan bonita sabes… Siempre lo fue, pero ahora se ve más adulta y… más seria. –murmuró sus últimas palabras y de nuevo quedó en silencio pensando en aquel momento que había pasado.
-Me parece lindo que te reencuentres con viejas amistades, Tae. –Jinki fingió una suave sonrisa y se puso de pie dispuesto a abandonar aquella sala de acusados. -Espero que puedan retomar lo que antes tenían, en verdad, te deseo mucha suerte. –miró su reloj haciéndose el tonto. -Debo irme, tengo que hacer una llamada importante.

Jinki entró a su despacho cerrando este con llave, cosa que casi no sucedía, sus manos picaban sentía una especie de frustración, dolor en el estómago, de cabeza, sus pies no podían sostenerle. No tenía idea de qué era aquella clase de sentimiento y solo pudo calmarlo de la manera más adulta que conocía: Se sirvió un vaso de whiskey y se sentó a pensar, a cuestionarse si en verdad el nombre de aquella chica podía afectarlo de esa manera. 

Habían pasado tantos años desde la última vez que la vio, podía sentir aún el dolor en esa mirada llena de odio que le dio. Vivió cargando todo ese peso sobre sus hombros, prefería ser odiado, ser olvidado a enfrentar la realidad de sus sentimientos donde claramente se había enamorado de una de sus alumnas, la amiga de su pequeño hermano, la chica que era seis años menor a él. Prefirió olvidarse de ella, o eso intento, agradeció bastante que su hermano y la chica se hayan alejado, porque aquello le ayudó a no verla más aun así sus sentimientos seguían ahí. Intento salir, tuvo citas, pero no podía olvidar aquellos ojos, esa sonrisa y esos labios que pudo probar alguna vez ¿Era un capricho? Se odiaba por pensar en ello ahora mismo <Todo estaba tan bien> pensó ¿Realmente lo estaba? O fingía no sentir ese hueco en el estómago. Después de unos cuantos tragos de whiskey se sintió algo mareado y se armó de un estúpido valor donde se puso de pie y salió corriendo pidiéndole a su chofer que lo llevase a un domicilio que conocía bien, o eso es lo que él creía.


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jueves, 3 de agosto de 2023

Querido Profesor: Capitulo 20

 

CAPITULO 20

 

Claudia miraba su teléfono la hora marcaba las tres de la tarde con treinta y dos minutos, sobre su blusa blanca llevaba puesto un saco color azul marino que hacía una perfecta combinación con la falda recta de ese mismo color, estaba demasiado elegante para esa cafetería, pero era algo ya usual en ella desde que había comenzado a trabajar unos años atrás en el museo nacional de música en Seúl. Soltó un suspiro porque su tiempo era oro la hora del almuerzo iba a terminar pronto y apenas había pedido un café con un pastelillo, miraba hacía la puerta cada que la campanilla sonaba al entrar alguien y volvía la mirada a su celular, hasta que dieron las cuatro en punto no tuvo otra opción que pagar su consumo e irse ahí justo a la puerta fue cuando chocó con esta persona.

- ¿Claudia? ­–dijo el chico de cabellos negros con pequeños destellos dorados en estos mostrando una enorme sonrisa al ver a la chica, inmediatamente y sin vergüenza alguna la abrazó haciendo que Claudia sonriera incómodamente.

-Oh, Taemin… No esperaba, eh ­–una risa nerviosa típica de ella se dejó mostrar.
-No esperaba encontrarte aquí, vaya, que agradable sorpresa. ­–sonrió de nuevo, incomoda, sin querer decir más, se quedó estática moviéndose solo porque estorbaba en la puerta de entrada de la cafetería.

- ¿Cómo has estado? ¿Llevabas prisa? ¿Te interrumpo en algo? ­–los ojos del pequeño Taemin brillaban a causa de la emoción que sentía al ver a una vieja amiga de la universidad.

-Sí, lamentablemente sí tengo que volver al trabajo. Fue un gusto verte Tae…­–de pronto fue interrumpida por el pequeño, o no tan pequeño pues toda su aura era la de una imagen adulta, el chico sacó de su bolsillo su teléfono celular y la miró aún con esa sonrisa emocionada.

-Dame tu número noon…Clau, Claudia dame tu número ¿Sí? ­–hizo unos pequeños ojitos, aquellos que solía hacer en sus días de universidad cuando quería pedir algo.

Era loco que algunas cosas no cambiaban a pesar de los años, la chica de nuevo mostró una sonrisa incomoda y eso parecía no importarle al joven. Iba a mencionar el primer digito cuando una mano sobre su cintura le interrumpió, tomándola por sorpresa o quizá no tanto. Volteó en seguida y ahí estaba el tipo alto, cabellos negros algo largos, perforaciones en las orejas y una más en la ceja con una sonrisa cínica sobre sus labios llevando unos lentes de sol ¿Qué se creía? ¿Un idol? Rodó los ojos y miró a Taemin quién se encontraba impactado mirando al atractivo joven tomando por la cintura así a su amiga (¿Ex amiga?) Claudia sonrió una vez más con esa incomodidad, pero no lo apartó porque en seguida divisó a lo lejos una figura que conocía bien: Choi Minho, seguía siendo igual de alto, igual de alto y atractivo, pero era obvia la edad no solo en su rostro si no también en los músculos que ya poseía, ahí fue cuando su sonrisa se borró y se dirigió a Taemin.

-Hm, en verdad debo irme, fue lindo verte espero que estés bien. ­–fue cortante e intimidante, el brillo en los ojos de Taemin y el chico que le abrazaba levantó una ceja algo confundido por la situación.

Claudia se dio la vuelta y se puso en marcha acompañada del chico alto mientras Taemin los miraba desaparecer entre la gente, fue cuando Minho se hizo presente con una enorme sonrisa lo que hizo sacarle de su transe, le sonrió de vuelta pero más débil y entraron a la cafetería.

 

No mencionó nada en todo el camino de vuelta al trabajo, pero Hyungwon la acompañó todo el trayecto. Él sabía bien que estaba enojada, pero no sabía si asumir toda la culpa a su enorme retraso o al hecho de aquella persona con la que su chica hablaba. Llegaron al pie de las enormes escaleras que llevaban a la entrada del museo y ahí fue cuando tomó una de sus manos balanceándose fingiendo estar apenado, pero realmente tenía una sonrisa coqueta en los labios, se había quitado los lentes de sol para mirarle.

-Cariño, sé que fui un estúpido, pero honestamente el tiempo pasó volando intenté correr a toda costa, pero aun así se hizo tarde…
-Esta bien, no te preocupes te entiendo. ­–
Claudia interrumpió una nueva sesión de disculpas, en donde ella se enojaba reclamaba y decía que quería terminar su relación porque era molesto que siempre la dejase plantada, donde Hyungwon prácticamente rogaba y se ponía de rodillas para pedirle que no le dejara que sería mejor novio, Claudia avergonzada por la escena pública aceptaría y se repetiría el ciclo.
-¿Estás bien?¿Quieres dejarme? ¿Ya dejaste de quererme? ­–cuestionó un Hyungwon preocupado porque la situación no era lo habitual, Claudia nunca lo entendía a pesar de “perdonarlo” en público siempre era una pelea explosiva que terminarían solucionando en la cama como había pasado en los últimos meses.
-¿Qué tonterías estás diciendo? ¿Quieres que me enoje y te eche? ­–dijo cruzándose de brazos, el humor había cambiado porque a pesar de todo Hyungwon le gustaba, le gustaba verlo torpe por algo era su novio. ­-Estoy bien, cariño, te veo encasa a la noche ¿Hm? Haz algo de cenar una pasta o algo así.

Se inclinó a dejar un pequeño beso sobre los labios de Hyungwon e ingresó al lugar, dejando al chico confundido y más por la presencia del tipo de la cafetería sentía que lo había visto en algún lado y lo que más le parecía extraño es que no fue presentado.


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Querido Profesor: Capitulo 19

 

CAPITULO 19

Había tres miradas masculinas observándole atentamente, Kris nunca se detuvo al hablar e increíblemente los tres chicos frente a él no se habían movido a pesar de que lo que salía de los labios del chico de origen chino era un acto tan estúpido y totalmente deplorable. Kris explicaba lo que había hecho junto a su amigo Choi Minho aquella noche del cumpleaños de Taemin, los tres chicos estaban estáticos e intercambiaban sus miradas entre el joven y su amiga Claudia que se encontraba ahí sentada junto a él. La escena era demasiado acusatoria los jóvenes imputados en la banca y los que acusaban de pie frente a ellos, al terminar Kris hubo un momento de silencio hasta que la única joven entre ellos decidió hablar.

-Chicos… Yo sé bien que lo que han hecho Kris y Minho estuvo mal, ni siquiera existe alguna manera de justificarlos, pero creo que estancarnos en ese asunto que realmente nunca pasó… –la joven miró a sus compañeros de clase, a sus mejores amigos que siempre estuvieron apoyándole desde los primeros días de clase y les dedicó una sonrisa.

-Hmm… Quizá tienes razón… Pero no puedo ser amigo ni estar cerca de una persona que es capaz de realizar esos actos¿Qué clase de persona enferm
-¡Hyung! –i
nterrumpió Taemin antes de que Jonghyun terminara su frase. –Creo que Claudia tiene razón… –Jonghyun bufó de inmediato como respuesta mostrando una sonrisa ironica y llevó las manos a la cintura señalando a Taemin con el dedo.

-Ni siquiera te atrevas a defender al imbécil de Choi Minho no porque te guste y mueras por él dejarás pasar este asunto como si nada. –expulsó el joven pelinegro sin percatarse de lo que acababa de hacer, había expuesto los sentimientos de su joven dongsaeng frente a Chanyeol y a Kris que no tenían idea de los sentimientos, mucho menos de las preferencias del más joven.

-No puedo creer que hayas dicho eso… –dijo Taemin antes de salir corriendo de ahí, todos los chicos seguían callados mirándose unos con otros un momento demasiado incómodo para vivir, Jonghyun permaneció estatico con los ojos abiertos dándose cuenta de lo que acababa de decir y lo hiriente que también sonó.

-Oigan chicos… Creo que… Esto se puso muy incomodo ¿No? –mencionó Chanyeol soltando una risa nerviosa intentando mantener el ambiente más “calmado” entre amigos, pero Jong solo lo asesinó con la mirada, esa tarde todo estaba mal y era demasiada presión para el chico más bajo del grupo.

Salió huyendo igual que Taemin, solo que en dirección a su propia casa y despidiéndose fríamente de todos. Claudia se mantuvo cabizbaja y Kris se sentía demasiado culpable por todo lo que estaba sucediendo. Chanyeol sintió que sobraba ahí y solo atinó a despedirse, huyendo también de toda esa aura incómoda.

-En verdad lo siento, si pudiese retroceder el tiempo y evitar todo esto yo… –un dedo se colocó sobre los labios de Kris callándole, Claudia había puesto su dedo índice sobre estos y negó suavemente bajando de nuevo la mirada.
-No te preocupes, de todos modos, tal vez si no eras tú esa noche pudo ser un loco de verdad, tal vez estuviera muerta, tal vez sentiría menos dolor del que siento ahora. –la chica hablaba con cierto tono de tristeza, todo en su mundo se estaba descontrolando últimamente, su grupo de amigos, la escuela sentía que no estaba rindiendo lo mismo debido a sus asuntos sentimentales con su profesor. Soltó un suspiro y Kris tomó una de sus manos.
- Claudia, yo sé que me has rechazado…

 

*Flashback*

Claudia estaba emocionada, no lo admitía, pero su corazón latía rápido sentía sus dedos entumecidos y no paraba de balancearse ahí junto al escritorio, la nota se encontraba en su bolsillo decía claramente «Quédate más tarde en el salón de clases. Tengo algo muy importante que decirte» ¿Quién podría ser? ¿O quién deseaba con todo su corazón que fuese? En efecto, solo podía pensar en su profesor Lee JinKi pero todas sus esperanzas se desvanecieron cuando vio entrar al aula al chico nuevo, al chico que tan pronto ya le había dado dolores de cabeza: Kris.

-Me gustas. –fue lo que escuchó salir de los labios del alto y ella rápidamente se sonrojó, era la primera vez que alguien se le confesaba, le parecía insólito resultar atractiva para alguien y se puso tan nerviosa que no podía articular palabra alguna. -Claudia lo siento, pero yo necesito…–dijo rompiendo su espacio personal, entrometiéndose para robar un beso de sus labios, un beso que le confundió demasiado y no sabía si responder o empujar hasta que el sonido de la puerta hizo separarlos de inmediato, aunque la persona que entró al aula alcanzó a apreciar la escena.

Claudia se alejó de Kris en cuanto el profesor Lee dejó el aula, estaba nerviosa, confundida y solo pudo decirle que en verdad no podía corresponder, que nunca se sintió atraída hacía él, sin tocar el tema del día de la fiesta, solo dijo que no quería ese tipo de relación con él y abandonó el aula, corrió desesperada como si fuera detrás del profesor Lee, pero solo se encontró con nada ni nadie, el profesor se había ido y era obvio ¿Por qué iba a esperarla? ¿Por qué pensar que esa nota provenía de él?

*Fin del flashback*

 

Claudia quitó la mano y miró a Kris seriamente.

-Es verdad, lo siento por lo del rumor de que tú y yo tenemos algo, no sé de dónde lo sacó Jong ­–mentira absoluta. -Lo averiguaré y aclararé las cosas, solo por favor no vuelvas a tocarme, no vuelvas a buscarme con esas intenciones y por favor… Respeta mis decisiones.

Finalizó levantándose del lugar y yéndose, dejando a un Kris cabizbajo pensativo, culpable por todos los errores que cometió y entendiendo la decisión de Claudia.
 El sol ya había desaparecido por completo y la noche se ponía más silenciosa dejando florecer todo tipo de pensamientos ¿Qué debía hacer? Se cuestionó Claudia al llegar a su habitación y tenderse sobre su cama ¿Cómo podía volver el tiempo al día de la fiesta de Taemin? ¿Al día que conoció a Jinki? ¿O al día en que entró a esa universidad? No sabía si eso cambiaría su sentir, pero necesitaba hacer algo para avanzar necesitaba mirar al frente y ya había tomado una nueva decisión.

Querido Profesor 2023

 


Hola, hola, hola… *eco*

Hola a todo el mundo, bueno: mi mundo, mi pequeña comunidad de aproximadamente quinientas personas (o más) que leyeron mi fanfic “Querido profesor” que claramente no terminé, je 😀
Increíblemente han pasado diez años desde aquella pequeña e inocente aventura, donde decidí tomar mi compu y comenzar a teclear una historia fantaseosa donde la protagonista (aunque lleva mí mismo nombre: sorpresa no soy yo) es una chica quien solía ser una de mis mejores amigas, mi tocaya super fan de Onew de SHINee. Escribí esta historia con mucho amor a mis 20 años y durante todos estos años, leyendo comentarios, pensé en retomarlo en más de una ocasión pero no siempre tuve éxito.

Hoy estoy un poco animada y he decidido darle fin a esta historia, bueno, más bien he decidido a trabajar en darle fin porque lo merece, porque la audiencia (que espero siga viva en alguna parte del mundo) lo merece también y yo personalmente merezco terminar algo. Definitivamente no soy la misma persona que hace diez años, el mundo tampoco han sucedido cosas bonitas, buenas, malas… tristes y tal vez aquello se vea reflejado en la historia, en esta nueva etapa de la historia.

Espero que algún día todas esas personas que leyeron la historia puedan volver a encontrarla, puedan volver a hallar ese final que tanto anhelaban y sea de su agrado.

Me disculpo tanto por dejarlo inconcluso, pero pasaron tantos cambios en mi vida en ese momento, ese año 2013… Julio/Agosto de 2013 mi momento canónico.

En verdad, ojalá alguien ahí en el mundo pueda volver a leerlo y lo disfrute tanto como yo disfruté releerlo y re escribir. 
Agradeceré si dejan algún comentario, una sugerencia u otra buena regañada.

 

¡Muchas gracias por leer y amar esta historia!