CAPITULO 7
La mansión
de los Lee se había convertido en un caos, jóvenes por todos lados, comiendo
como lobos, bebiendo como si no hubiera mañana. Y es que era de esperarse el
pequeño Lee Taemin cumplía la mayoría de edad y había realizado una pequeña
reunión con amigos, la cual se fue llenando de amigos de sus amigos, los cuales
invitaron a los amigos de sus amigos…
-Hay tanta gente aquí, parece que alguna boyband hará firma de autógrafos o algo así –dijo el chico de la voz profunda llamado Chanyeol que se encontraba en buen ambiente con el resto del grupo de amigos.
-Hay tanta gente aquí, parece que alguna boyband hará firma de autógrafos o algo así –dijo el chico de la voz profunda llamado Chanyeol que se encontraba en buen ambiente con el resto del grupo de amigos.
-Clau~ ¿él
está aquí? –preguntó el cumpleañero a su amiga que alzaba la cabeza buscando a
alguien entre tantos invitados.
-No… no sé…
¿quién? –dijo confundida la chica.
-¿A quién
buscas tonta?
-Emmm a
Jonghyun, no le he visto desde que se lleno la casa.
-Mmm ha de
estar con mi hermano –la pelinegra se moría de curiosidad por preguntar donde
se podrían encontrar los mayores pero temía ser tan obvia.
Últimamente
sus amigos le cuestionaban sus sonrojos de la nada, y el que estuviera en las
nubes, más de lo acostumbrado. Sospechaban, sí, pero no tenían idea de quién
era el dueño de los pensamientos de Claudia.
- ¡Oh mira,
ahí está! –dijo le menor de los Lee, Claudia miro apresurada esperando
encontrar una cabeza castaña igual a la de su amigo, pero solo se encontró con
Minho-. Iré a hablarle por fin noona –por el noona y por la extraña
valentía de Taemin, la joven se pudo dar cuenta que el castaño no estaba del
todo en sus cinco sentidos, aún así admiro su falsa valentía.
…
En una
habitación de la mansión que, por suerte, se encontraba en absoluto silencio,
Lee Jinki parecía hojear algún libro pero en realidad se encontraba sumergido
en sus pensamientos
«Que sucede Onew, tú… simplemente no puedes,
sería ilegal, aparte que… eres un viejo, Jonghyun tiene razón»
El castaño
parecía tener alguna lucha interna.
«Es
algo inesperado, imposible, simplemente no puede ser, quizá este confundiendo
todo»
Estaba tan
sumergido en sí mismo que no escuchó cuando abrieron la puerta de la
habitación, solo se dio cuenta cuando vio a una bella chica de pie frente a él.
-Claudia… -fue lo único que pudo salir de él, asombrado.
-Claudia… -fue lo único que pudo salir de él, asombrado.
-Oh,
disculpe profesor no pensé que habría alguien aquí, con su permiso me reti…
-¡No, espera! –Onew la tomo del brazo e hizo que girara y su mirada se fijo en él, una mirada profunda que hizo que el castaño olvidará todo, sus rostros estaban a centímetros y el ambiente se sentía cargado de energía como aquella vez en la tienda de música, solo que en esta ocasión nadie podría interrumpir aquella conexión tan intima.
-¡No, espera! –Onew la tomo del brazo e hizo que girara y su mirada se fijo en él, una mirada profunda que hizo que el castaño olvidará todo, sus rostros estaban a centímetros y el ambiente se sentía cargado de energía como aquella vez en la tienda de música, solo que en esta ocasión nadie podría interrumpir aquella conexión tan intima.
-Disculpe,
estaba… estaba tan… aburrida en la fiesta que solo quise… –a la chica le
costaba pronunciar aquellas palabras, le costaba hablar, no podía moverse, se
encontraba hipnotizada por la profunda mirada del mayor-. Solo quise salir de...
ahí.
-No te
preocupes, puedes hacerme compañía –tragó saliva- si gustas claro, sé que no
soy del todo de tu agrado y… -mientras hablaba mágicamente la distancia se
hacía cada vez más corta, parecía que por cada palabra sus rostros se acercaban
más y más- ¿Claudia qué estamos haciendo? –ahora se encontraban a milímetros.
-No lo sé…
-dijo la pelinegra provocando un roce entre sus labios, el corazón de la chica
latía a mil por hora su boca se encontraba seca mientras que el mayor se
encontraba en las mismas o peores condiciones, ambos tenían sed del otro.
Onew no
soportó más y corto la distancia haciendo chocar su boca contra la de la joven
en un beso inocente, un beso que de pronto se hizo más profundo cuando el
castaño tomo el labio inferior de la chica entre sus dientes provocando un
pequeño gemido logrando que esta abriera la boca y así diera paso a la lengua
experta del mayor, parecían pasar horas y no se despegaban, para mala suerte el
aire hacía falta en ambos.
-Yo… yo… lo siento mucho –decía un agitado Onew- no sé qué ha pasado para que actúe así, pero prometo que no sucederá de nuevo. Con permiso.
El castaño salió de la habitación dejando a una agitada y solitaria Claudia que se encontraba consternada ante lo ocurrido, el beso le había hecho sentir miles de sensaciones magnificas, la hizo sentirse plena, en la nubes… pero de pronto cayo y la caída fue dura, dolorosa, cruel por las palabras de su mayor. No soportaría aquello, había estado esperando tanto tiempo su primer beso como para que le supiera agridulce, salió corriendo en busca de Onew y lo alcanzo en los pasillos empujándolo.
-Yo… yo… lo siento mucho –decía un agitado Onew- no sé qué ha pasado para que actúe así, pero prometo que no sucederá de nuevo. Con permiso.
El castaño salió de la habitación dejando a una agitada y solitaria Claudia que se encontraba consternada ante lo ocurrido, el beso le había hecho sentir miles de sensaciones magnificas, la hizo sentirse plena, en la nubes… pero de pronto cayo y la caída fue dura, dolorosa, cruel por las palabras de su mayor. No soportaría aquello, había estado esperando tanto tiempo su primer beso como para que le supiera agridulce, salió corriendo en busca de Onew y lo alcanzo en los pasillos empujándolo.
-¡¿Cómo te
atreves!? Me besas y me dejas ahí tirada como si no hubiera pasado nada
-Clau…
-No me digas que no has sentido nada, nada ni por lo mas mínimo que sea –decía la chica con los ojos húmedos las primeras lagrimas se avecinaban.
-No me digas que no has sentido nada, nada ni por lo mas mínimo que sea –decía la chica con los ojos húmedos las primeras lagrimas se avecinaban.
-Claudia lo
lamento yo no quería…
-¡Por
supuesto que querías! Si no dime ¿por qué lo has hecho? –una lagrima
traicionera rodo por su mejilla abriendo paso a mas y mas haciendo de ella un
mar de lagrimas.
-¡No sé lo
que hacía! ¡¿De acuerdo?! –grito el castaño- yo solo… no sé Claudia
-Claro, vas
por la vida como si nada besando chicas típico de hombres machistas que… -Onew
abrazo a la chica que se encontraba destrozada, la envolvió en su calidez
haciéndole creer que todo estaría bien como en otras ocasiones cuando Claudia
le contaba algún problema familiar, pero en esta ocasión no funcionaria igual.
-Onew…
ahora dime tú ¿Qué estamos haciendo? –el mayor deshizo el cariñoso abrazo en un
acto brusco.
-No… no me digas Onew que… soy tu profesor… ¿entiendes?
-No… no me digas Onew que… soy tu profesor… ¿entiendes?
-No, no
entiendo, no te comprendo no me comprendo a mí misma, ¡igual que tú no sé nada!
–la menor le gritó esto último dando la vuelta y huyendo del lugar bañada en
lagrimas, el castaño corrió tras ella no podía dejar que se vaya en ese fatal
estado.
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