CAPITULO 2
Jinki era un chico de buena
familia, tan solo escuchar el apellido Lee te hacia reconocerlo inmediatamente
entre la alta sociedad de Seúl. Era lindo, amigable, inspiraba demasiada
confianza y seguridad quizás por eso tenía demasiados amigos, algunas veces era
demasiado torpe especialmente en acciones y eso lo hacia un alma graciosa, pero
su coeficiente intelectual y currículo eran impecables.
Desde pequeño se le acostumbró
a seguir lo que sus padres le indicaban, sin reprochar nada, era el hijo oro, el
hijo ejemplar. Tan diferente a su hermanito, el pequeño Taemin, rebelde por
naturaleza. Ambos hermanos solían ser demasiados cercanos durante la infancia y
parte de la adolescencia de Jinki, hasta que un día ambos notaron que ya no
tenían cosas en común, o bueno, no exactamente así.
*Flashback*
-Hijo, es necesario que entres
al Colegio de Educación, necesitas convertirte en un buen maestro, seguir con
la descendencia de excelentes profesores que tiene la familia.
-Padre yo…
-¿Qué pasa hijo? –exclamó su padre, un señor de mayor edad, por su apariencia parecía enfermo, pero aún así mostraba una sonrisa angelical, tal como la de su hijo mayor.
-Haré lo que me pida –dijo un resignado Jinki.
Al entrar a su habitación su hermano menor lo esperaba con ansias:
-Padre yo…
-¿Qué pasa hijo? –exclamó su padre, un señor de mayor edad, por su apariencia parecía enfermo, pero aún así mostraba una sonrisa angelical, tal como la de su hijo mayor.
-Haré lo que me pida –dijo un resignado Jinki.
Al entrar a su habitación su hermano menor lo esperaba con ansias:
-Onew hyung –Onew es como solía llamarlo de cariño iba más de acuerdo a la personalidad del mayor-. ¿Qué te ha dicho nuestro padre? ¿Si aplicarás para el colegio de música? –preguntaba un excitado Taemin.
-Tae, creo que la música no es un buen camino… mira que la mayoría de los músicos terminan como vagos y… -la sonrisa y el entusiasmo del pequeño desaparecían, no podía soportar lo que escuchaba. Su hermano Jinki aquel que le hablaba de las maravillosas sensaciones que te hacía sentir el sonido de un piano, el baile, el canto… la libertad que daba aquello, ahora solo le hablaba de lo absurdo que sería dedicarse profesionalmente a aquello.- Seré lo que papá quiere que sea, no veo nada de malo convertirme en un profesor, mira que enseñar es algo que siempre he amado…
-¡Mentiroso! –gritó su hermanito con los ojos brillantes, al parecer se avecinaban unas lagrimas-. Tu dijiste que lo harías… por mi… ahora, solo serás como el resto.
-No Taemin, espera…
-No hyung, no quiero oír más, confié en ti, pensé que tu harías el cambio en nuestra generación, en mi generación, pensé que si… -Taemin bajo la cabeza y apretó sus manos en un puño con fuerza-. Pensé que si tú te oponías y estudiabas lo que quisieras podía pasar lo mismo conmigo, pero ahora no tengo esperanzas. Nunca seré libre.
-Tae…
-Olvidalo hyung, creo que he aprendido algo…
-Taemin por favor escucha lo hago por –no termino su oración en ese instante su hermano menor abandonó la habitación.
*Fin flashback*
Jinki logró entrar a la prestigiosa universidad, en donde sus días de estudio pasaron de lo más normales. En casa su padre se sentía tan orgulloso de él mientras que su hermanito ignoraba el asunto.
Pasaron los años de estudio y
era el momento de su graduación, familia y amigos lo acompañaron en su gran día,
incluso su pequeño hermano aunque él aún no podía perdonarle a su hermano
aquella traición como así le llamaba, como así pensaba que fue.
Ahora Jinki ha estudiado un año su maestría en educación, en honor a su hermano menor, incluso por él mismo, se especializó en historia de la música, porque al final de cuentas aquello era igual su gran pasión: la bella música.
Su madre le realizó una pequeña reunión familiar para felicitarle y también por qué no, para alardear que su hijo era un maestro, inteligente, intachable, perfecto.
-Hijo estoy tan orgulloso de ti.
-Gracias padre, pero no más orgulloso de lo que yo estoy de usted –a Jinki se le partía el corazón con solo ver a su padre tendido en una cama, con una maquina de oxigeno conectado a él.
-No lo creo Jinki, mira que te has graduado con los máximos honores, ohh ya quisiera que Taemin siguiera tus pasos, ver a mis dos pequeños ser unos verdaderos hombres –su padre melancólico, casi a punto de llorar lo tomo de la mano-. Ahora tú serás el nuevo jefe de la familia, el hombre de esta casa que tome las decisiones, cuidarás de tu madre y hermano… yo no creo durar para más…
-Padre no diga eso usted es fuerte –dijo con una sonrisa esperanzadora besando su mano-. Y respecto a eso… me gustaría que Taemin eligiera por si mismo lo que él desee ser en la vida –el castaño estaba demasiado serio, muy raro de él, al padre le sorprendió tanto ver esa actitud en su hijo.
-No te adelantes hijo, pronto tomarás tú tus propias decisiones, mientras tanto… quiero ver a Taemin en el colegio de educación. Es lo único que deseo ahora…
Pasaron un par de años de aquella conversación, a Jinki le costó mucho que su hermano aceptara estudiar algo que no deseaba pero le dijo:
Ahora Jinki ha estudiado un año su maestría en educación, en honor a su hermano menor, incluso por él mismo, se especializó en historia de la música, porque al final de cuentas aquello era igual su gran pasión: la bella música.
Su madre le realizó una pequeña reunión familiar para felicitarle y también por qué no, para alardear que su hijo era un maestro, inteligente, intachable, perfecto.
-Hijo estoy tan orgulloso de ti.
-Gracias padre, pero no más orgulloso de lo que yo estoy de usted –a Jinki se le partía el corazón con solo ver a su padre tendido en una cama, con una maquina de oxigeno conectado a él.
-No lo creo Jinki, mira que te has graduado con los máximos honores, ohh ya quisiera que Taemin siguiera tus pasos, ver a mis dos pequeños ser unos verdaderos hombres –su padre melancólico, casi a punto de llorar lo tomo de la mano-. Ahora tú serás el nuevo jefe de la familia, el hombre de esta casa que tome las decisiones, cuidarás de tu madre y hermano… yo no creo durar para más…
-Padre no diga eso usted es fuerte –dijo con una sonrisa esperanzadora besando su mano-. Y respecto a eso… me gustaría que Taemin eligiera por si mismo lo que él desee ser en la vida –el castaño estaba demasiado serio, muy raro de él, al padre le sorprendió tanto ver esa actitud en su hijo.
-No te adelantes hijo, pronto tomarás tú tus propias decisiones, mientras tanto… quiero ver a Taemin en el colegio de educación. Es lo único que deseo ahora…
Pasaron un par de años de aquella conversación, a Jinki le costó mucho que su hermano aceptara estudiar algo que no deseaba pero le dijo:
-Taemin es por nuestro padre,
es que acaso no le amas ni respetas, míralo agoniza y lo único que desea es
verte a ti en esa escuela. Por favor.
El menor podía ser caprichoso
pero no cruel, y acepto aquella última voluntad de su padre, porque aunque le
impusiera cosas en su vida lo amaba ¡era el ser que le dio la vida!, estudio durante un año la profesión de maestro. Hasta hace unos
meses, que el Sr. Lee falleció. Ahora Jinki sería el hombre de la casa, ahora
su hermano podía tener aquella libertad de elegir su camino. Ambos, ambos
tendrían las riendas de su vida. ¿Qué les deparará el destino?
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